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| Definición
y manifestaciones clínicas de la atrofia muscular espinal |
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Para que ocurra el fenómeno de la
contracción muscular, debe contarse con la integridad de determinadas estructuras del organismo a fin de que ésta se
pueda realizar sin problemas. El
impulso motor se origina en las neuronas del cerebro y se transmite hacia otras
neuronas ubicadas a lo largo del tronco cerebral y la médula espinal. En el
cerebro existen neuronas que dirigen los movimientos voluntarios y otras que
controlan los movimientos involuntarios de los músculos dando estas últimas,
entre otras cosas, el tono muscular adecuado. En la médula espinal, las
neuronas motoras se sitúan en una zona llamada asta anterior que, por este
motivo, también se conocen como células o neuronas del asta anterior. A partir
de estos centros, el estímulo se dirige hasta la placa neuromuscular desde
donde, por distintas reacciones fisico-químicas, se produce la contracción
muscular. Las atrofias musculares espinales (AME) constituyen un grupo de
enfermedades caracterizadas por la pérdida o degeneración de las neuronas del
asta anterior de la médula espinal. El mal
funcionamiento de estas neuronas hace que el impulso nervioso no pueda transmitirse correctamente y, por lo tanto, tanto los
movimientos como el tono muscular se ven afectados. El hecho de que el músculo no reciba la
información adecuada para su funcionamiento hace que éste se
atrofie, y de ahí el nombre de la enfermedad que refleja
el
problema: los músculos se atrofian por causa de las neuronas de la
médula espinal. Inicialmente, están mas afectados los músculos proximales
(aquellos más cerca del tronco) y la debilidad en los
miembros inferiores suele ser generalmente mayor que la de los miembros superiores.
No se han descrito
alteraciones de la sensibilidad ni del rendimiento intelectual.
El nivel de afectación de esas neuronas no es similar en todos los
enfermos. Cuando éste es muy importante, el cuadro clínico es grave y se
manifiesta a partir del nacimiento e incluso muchas madres notan
disminución de los movimientos musculares y del tono muscular, y nunca
llegan a sentarse porque el tronco no alcanza a desarrollar la suficiente
fuerza. Lo mismo les ocurre a los músculos respiratorios intercostales:
éste es el motivo de que en estos pacientes, las complicaciones y
causa de muerte (casi siempre antes de los dos años de edad) sean de
tipo respiratorio. También existen movimientos anormales de la lengua (fasciculaciones),
trastornos de deglución y la alimentación. Esta forma grave de
evolución fatal de la conoce como AME tipo I o enfermedad de Werding-Hoffmann.
Existen además otras dos formas menos graves que se diferencian por
la edad de comienzo de los síntomas y la evolución de la fuerza muscular
que puedan desarrollar los pacientes. En la AME tipo II o forma
intermedia, los síntomas aparecen un poco más tarde que en la tipo
I aunque siempre antes de los 18-24 meses. Los niños con este
tipo de AME llegan a sentarse e incluso en algún determinado momento
se ponen de pie aunque siempre con ayuda. Sin embargo, no llegan a deambular por sus propios
medios y pueden evolucionar desfavorablemente más tarde durante la
infancia o la adolescencia. La AME tipo III o enfermedad de Kugelberg-Welander
comienza a manifestarse después de los 18-24 meses e incluso puede comenzar
en la adolescencia o en etapas
tempranas de la vida adulta. Los pacientes pueden sentarse y deambular por
sus propios medios y, aunque posteriormente la debilidad se va haciendo
más pronunciada, llegan casi todos a la edad adulta. Existe una
forma de aparición tardía más allá de los 30 años: la AME tipo
IV caracterizada por un proceso de evolución más lento. Es curioso notar
que es infrecuente que una AME comience a manifestarse entre los 18 y
30 años.
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Ante un paciente con sospecha clínica de
AME, además de las manifestaciones clínicas, se suelen realizar una serie de pruebas como la
dosificación de enzimas musculares (por ejemplo, la creatinquinasa sérica)
cuyo resultado puede ser normal o ligeramente elevado en caso de AME. Esto se
hace para destacar un compromiso muscular primario (por ejemplo, las
distrofias musculares) en el que dichas enzimas están muy elevadas.
En aquellos casos tipo III cuya musculatura está muy afectada, los
valores de estas enzimas pueden ser anormalmente altos y confundir el
diagnóstico. También se realiza el electromiograma (EMG) que mide la
actividad eléctrica del músculo. En este procedimiento, una pequeña aguja
se inserta en los músculos de brazos y piernas y se registra un patrón
característico de actividad muscular. En la AME, este patrón es
neurogénico (es decir, existen signos de denervación: el músculo
está bien pero no tiene control nervioso por afectación de las motoneuronas).
Si el proceso fuera primariamente muscular el patrón sería entonces
miógenico. Como en el
caso de las enzimas musculares, un músculo muy afectado de un paciente con
una AME tipo III, puede dar un patrón mixto o miógenico. El tercer
procedimiento es quirúrgico: la biopsia muscular que consiste en una
pequeña incisión de la que se extrae una muestra de músculo
para analizar y observar su afectación primario o secundaria. También
es posible realizar la
biopsia a través de una aguja. Otra vez aquí el grado de
afectación muscular puede dar resultados confusos.
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Antes de entrar de lleno en la genética
de la AME, comentaremos dos conceptos que pueden a ayudar a
entenderla mejor. El primero se refiere a que los genes (formados por ADN) estén presentes
en el núcleo de
todas las células de un individuo. Estos genes llevan la información para que se
sinteticen las proteínas del organismo y
transmiten esa información a través de un mensajero (formado por
ARN). Es como que la información genética es muy valiosa y no se debe arriesgar o perder cada vez que se
produce una proteína; por este motivo se vale de intermediarios. El segundo
concepto se refiere a que un individuo tiene dos copias de cada gen (una en
cada lugar del cromosomas asignado a ese fin) y que esas copias se
heredan una del padre y otra de la madre.
La atrofia muscular espinal se hereda en forma autosómica recesiva; es
decir, ocurre cuando existen dos copias mutadas de un gen que está localizado en el cromosoma 5 identificado en 1995.
En este gen, estas dos copias provienen una del padre y otra de la madre que,
al no tener la enfermedad, serían portadores sanos de la misma. El gen recibe el
nombre de SMN (Survival Motor Neuron o gen que ayuda a la supervivencia de
las neuronas motoras). El gen SMN tiene una particularidad: está
duplicado (genes SMN 1 y 2); es decir, cada individuo tiene cuatro genes. Las diferencias
entre uno y otro son muy sutiles (sólo unos cambios de bases, las
piezas que constituyen el ADN) pero cobran
importancia porque pueden
cambiar su función, y significado como veremos más adelante.
El gen MSN 1 está delecionado en sus dos copias; es decir,
está ausente en el 90% de los casos de AME cualquiera que sea su
forma clínica. En todos estos pacientes, el gen SMN 2 está
presente. Por otra parte, los individuos de la población española no tienen deleción del gen SMN
1, pero lo interesante es que hasta un 10% pueden tener deleción del
gen SMN 2. Estamos frente a un caso muy curioso: cuando
falta un gen (el
SMN1), aparece la enfermedad y si falta el otro (SMN 2), los individuos
son generalmente normales. Sin embargo, no se ha descrito hasta la fecha
ningún individuo que presente ausencia de ambos genes, por lo que se
considera que el gen SMN 2, aunque quizá menos importante debe cumplir alguna función básica.
Es más, en los pacientes afectados
de AME con deleción del gen SMN 1, se ha visto que también
produce algo de proteína SMN, lo que significa que ésta debe ser codificada
por el gen SMN2. Estudios recientes indican que esta proteína es fundamental
en un proceso
que ocurre en todas las células: en la formación del ARN mensajero.
Lo que aún no está claro es por qué siendo tan importante para las
células, sólo las motoneuronas se afectan en esta enfermedad. En una familia con la forma
grave, todos los hijos afectados de una misma pareja tendrán
una clínica similar. Sin embargo, en las formas más leves, puede haber hermanos con afectación
diferente o casi asintomáticos.
La diferencia entre los casos graves y leves podría explicarse por la observación de que los pacientes con forma más leve, tienen más copias del
gen SMN2 (en vez de una o dos, por ejemplo cuatro). Se postula
entonces que estas copias extras de gen SMN 2 podrían reemplazar
parcialmente la función del gen SMN 1 y hacer el cuadro clínico más benigno. Sin embargo,
ésto no sirve para explicar el hecho de hallar en una misma familia hermanos
menos afectados, dado que se ha comprobado que entre ellos
puede existir el mismo número de copias. Estas observaciones apoyan la
existencia de genes modificadores o moduladores de la función del gen SMN.
Algunos genes, como el NAIP (Neuronal Apoptosis Inhibitory Protein) o el
H4F5, son adyacentes y de hecho, se han hallado más delecionados en las
formas tipo I que en las formas II y III. También existen otros genes que
están localizados en otros cromosomas y que se están estudiando a partir
de la observación de que sus proteínas interaccionan con el gen SMN en
la función que habíamos comentado de formación del ARN mensajero. En
síntesis hay dos puntos muy importantes por resolver:
1) determinar por qué las motoneuronas son solamente las afectadas en una
función tan básica (es decir, qué es lo que protege a los otros grupos
neuronales y celulares).
2) descubrir qué factor puede hacer que en algunas familias con casos de
AME tipo II y III existan individuos mucho menos afectados o casi asintomá
ticos. En comparación con otros hermanos que necesitan una silla de
ruedas (es decir, ante la misma alteración del gen SMN 1, qué es lo que
hace que las motoneuronas de aquellos funcionen mejor que las de sus hermanos más afectados).
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| Diagnóstico genético de
afectados y portadores |
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El hecho de que más del 90% de los casos tengan deleción del gen SMN 1 hace
que esta determinación sea básica en la confirmación diagnóstica. De hecho, muchos
neurólogos la solicitan antes de la biopsia muscular. Si se confirma un caso por diagnóstico molecular, la biopsia no tendría una
indicación precisa. El 10% restante no tiene deleción del gen y presenta otras
mutaciones que hay que estudiar más particularmente ya que es una tarea más
exhaustiva y laboriosa. En nuestra población, cuando un caso con clínica, EMG y biopsia compatible no tiene deleción, se le estudia una mutación
específica que es la ausencia de cuatro pares de bases en un sector del gen (ya
no es todo el gen el que le falta si no sólo cuatro bases de las miles que lo
forman). La misma se halla casi en el 3% del total de los casos de AME y, hasta el
momento, es exclusiva de la población española. Con esta mutación, hay familias
afectadas con los tres tipos clínicos de AME y se ha observado también diferentes
grados de afectación entre hermanos, así que los
factores o genes modificadores también se aplican en esta situación.
Como se ha explicado antes, los
padres de un paciente afectado son portadores y tienen una copia de gen normal y otra con ausencia o mutación del mismo
siendo el riesgo de recurrencia en un futuro embarazo del 25%; es decir, uno de cada
cuatro. Muchas veces, hermanos o primos de estos padres, solicitan el diagnóstico
de portadores. Dado que los portadores tienen un
gen sano y otro afectado, el método utilizado actualmente no permite discernir la
diferencia entre una o dos copias. Entonces se debe recurrir al
estudio de marcadores de ADN que compara si el portador en estudio ha heredado de
su familia el cromosoma 5 con el gen afectado o no. Una vez
determinado si es portador, el interrogante es el otro miembro de la pareja puesto
que uno de cada 50 individuos de la población general es portador. Actualmente se
está experimentando una metodología para poder discernir la diferencia entre una
o dos copias y establecer entonces si un individuo de la población general
puede o no ser portador.
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| Posibilidades terapéuticas |
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En la actualidad, la AME no tiene un tratamiento efectivo ni curativo.Existen medidas de sostén y fisioterapia, especialmente en los pacientes con la
forma tipo II y III para fomentar la bipedestación o para evitar o retrasar la aparición de escoliosis (desviación de la columna). En
relación a las medidas paliativas farmacológicas, existe la teoría de que ciertos
fármacos como las neurotrofinas, el riluzol, la gabapentina y los beta adrenérgicos podrían
ayudar al manejo de la enfermedad. Sin embargo, no existen aún estudios controlados
en los pacientes con AME y la experiencia con otra enfermedad de motoneurona como
la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), indica que los pacientes tratados con algunas
de ellas no han notado ninguna mejoría
especial relacionada con alguna de la funciones esenciales para la calidad de vida.
A partir de la identificación del
gen, el descubrimiento de su función, el estudio de los factores protectores de
otras neuronas, la posibilidad de aprovechar el gen homólogo (SMN2) aumentando o modificando su expresión y la
posibilidad de corregir el defecto molecular con la introducción del gen sano
en las células de pacientes, son los pilares en que se basa la terapia futura
de esta enfermedad.
La Dra. J. Melki, que en 1995
lideró el grupo que identificó el gen SMN, recientemente ha desarrollado en laboratorio
un ratón con la enfermedad que posiblemente servirá como modelo animal donde probar todas estas alternativas terapéuticas. El avance en los
conocimientos sobre la enfermedad en estos
últimos cuatro años implica que las familias afectadas se les deba pedir mucha paciencia y cautela, pero también optimismo y confianza en el
futuro.
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| Otras atrofias musculares
espinales |
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Además de la AME, ligada al cromosoma 5 (la más frecuente y la más
estudiada), existen otros trastornos como la atrofia muscular espinal bulbar o enfermedad de Kennedy que se hereda ligada al cromosoma X (las madres la
transmiten mientras que sus hijos varones la padecen): es una enfermedad que se asocia
a la expansión de un trinucleótido (CAG) en el gen del receptor de andrógenos.
No está claro el mecanismo por el cual esta expansión en dicho receptor produce la perdida de motoneuronas. El
cuadro clínico comienza en la vida adulta y afecta los músculos proximales y puede
estar asociado a ginecomastia (aumento del tamaño de la glándula mamaria).
También se ha descrito otra forma ligada al cromosoma X muy grave con afectación
neonatal y muerte en los primeros meses de vida, y otras formas de AME que
afectan la musculatura distal en las que aún no se ha caracterizado el defecto molecular.
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Dr. Eduardo Tizzano Ferrari
Servicio de Genética del Hospital de la Santa Creu y San Pau de Barcelona
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