La herencia de las enfermedades neuromusculares

¿ Es lo mismo una enfermedad congénita, una enfermedad genética y una enfermedad hereditaria?

Aunque estos conceptos están muy relacionados, no quieren decir exactamente lo mismo.

Se denomina enfermedad congénita aquella que ya existe en el momento del nacimiento.

Se denomina enfermedad hereditaria aquella que puede transmitirse a la descendencia.

Los trastornos que causan las enfermedades hereditarias son congénitas, aunque los síntomas puedan aparecer más tarde, incluso años después del nacimiento. Aproximadamente el 80% de las enfermedades congénitas son hereditarias. El 20% restante corresponde a las anomalías ocurridas durante el embarazo.

Una enfermedad congénita no hereditaria puede aparecer como resultado de una enfermedad de la madre durante el embarazo (rubeola, diabetes, etc.) o como consecuencia de la acción de determinadas radiaciones, drogas, alcohol, etc., en la mujer gestante.

El término enfermedad genética se emplea para designar, de una forma amplia, las alteraciones que ocurren en el genoma (dotación genética) de un individuo. Todas las enfermedades hereditarias  son genéticas, pero no todas las  enfermedades  genéticas son  hereditarias (actualmente  se admite que el cáncer  es  una enfermedad genética y no se ha demostrado que sea siempre hereditaria).

¿Como se transmiten los caracteres hereditarios?

Trataremos, a continuación, de explicar este proceso, que a primera vista parece muy complicado. El cuerpo humano está constituido por cientos de millones de células que desarrollan unas tareas especializadas. Las células de los músculos son distintas y cumplen unas funciones muy diferentes de las células de la piel, por ejemplo.

A pesar de ello, todas tienen en su interior un núcleo muy similar. Este se debe al hecho de que todas ellas descienden de la unión de un solo óvulo con un solo espermatozoide. En el núcleo de cualquier célula hay 46 cromosomas, ordenados en 23 parejas. Estos pares de cromosomas determinan nuestras características, como el color de los ojos, del cabello, de la piel, etc. Hemos dicho que los núcleos de todas las células de nuestro cuerpo son iguales, pero hay una excepción: las células sexuales. Tanto la célula sexual femenina (óvulo), como la masculina (espermatozoide) tienen solamente 23 cromosomas en su núcleo. Cuando se unen, forman una célula que posee 23 pares, o sea 46 cromosomas que es el origen de una nueva vida y posee las características hereditarias tanto del padre como de la madre.

Esta célula se reproduce para dar lugar a dos nuevas células que, de nuevo, se dividirán. Este proceso se repetirá miles de veces de modo que gracias a esta continua división celular el feto se irá desarrollando. Al mismo tiempo, determinados grupos de células empiezan a asumir tareas específicas y se desarrollan como células musculares, células de la piel, células nerviosas, etc.

Los cromosomas están constituidos por proteínas y por ADN (ácido desoxiribonucleico). Este ADN contiene varios millares de genes. Los caracteres hereditarios se transmiten gracias a los genes situados en los cromosomas.

Las diferencias que existen entre los genes de distintas personas explican porque éstas son diferentes unas de otras. El hecho de que los hijos se parezcan a sus padres tiene su explicación en la herencia de los genes.

Para una determinada característica, por ejemplo el color de los ojos, cada uno de nosotros ha heredado unos genes del padre y otros de la madre. Imaginemos que el padre tiene ojos azules y la madre ojos negros. El hijo hereda tanto los genes que determinan el color azul como el color negro, pero sus ojos son de color negro. La característica que vemos (en este caso, los ojos negros) se llama dominante, mientras que al carácter que no se ve pero que, sin embargo, está en los genes (en este ejemplo, los ojos azules) se llama recesivo.

De los 23 pares de cromosomas que tenemos en cada célula, 22 (llamados autosomas) corresponden a los caracteres generales que se encuentran tanto en los varones como en las mujeres y el par 23 (llamado sexual) determina el sexo: dos cromosomas X determinan una hembra (XX) y un cromosoma X y otro Y (XY) determina un varón. Cuando una célula gerininal masculina que posea un cromosoma X se une a un óvulo, que siempre contiene un cromosoma X, se engendra una niña. Si la célula germinal masculina que posee un cromosoma Y es la que fecunda un óvulo, se engendra un varón.

¿De que forma se transmiten los distintos tipos de distrofias musculares hereditarias?

Las Distrofias Musculares hereditarias son el resultado de distintas lesiones en los genes. Dependiendo del cromosoma en que el gen lesionado se encuentre (autosoma o cromosoma sexual), el modo de transmisión de la enfermedad será distinto.

Herencia recesiva ligada al cromosoma X

Este patrón de herencia es el que posee la miopatía descrita por Duchenne de Boulogne en 1868. La Distrofia Muscular Progresiva de Duchenne (DMD) afecta únicamente a los varones porque el gen anorinal está situado en el cromosoma X. Cuando una mujer es seguro que es portadora de esta enfermedad (portadora obligada) porque ha tenido dos hijos varones enfermos, o porque ha tenido un hijo enfermo pero además hay algún otro afectado de la enfermedad  en su familia, las posiblessituaciones  que puede presentar su futura descendencia se esquematizan en la siguiente figura:

Este modo de transmisión aparece también en la Distrofia Muscular de tipo Becker. En este caso, las dos situaciones que pueden presentarse a un joven miópata que quiera tener descendencia son que se aprecian en el dibujo adjunto.

Las  enfermedades neuromusculares que se heredan de este modo son las siguientes:
- Distrofia Muscular de Duchenne
- Distrofia Muscular de Becker
- Enfermedad de Emery-Dreyfuss
- Síndrome Escapulohumeral
- Atrofia Muscular Bulbar y Espinal Proximal Progresiva (Kennedy)
- Miopatía miotubular
- Miopatía Mitocondrial con Miocardiopatía

Herencia autosómica recesiva

Las enfermedades hereditarias que se transmiten con este patrón afectan de igual modo a los varones que a las hembras porque el gen t a normal se encuentra en uno de los cromosomas llamado autosoma.

Puesto que en este caso hay un gen normal en el otro cromosoma del mismo par, éste  «compensa» los efectos del gen lesionado. Esta es la razón por la que un gen lesionado puede transmitirse sin que se manifieste la enfermedad que solamente aparece cuando se heredan tanto del padre como de la madre los genes anormales. El hombre o la mujer que posee un gen anormal y un gen normal se denomina portador asintomático. A continuación, tal como nos muestra el dibujo A, se esquematizan las distintas situaciones que se pueden presentar en el caso de unión entre dos portadores asintomáticos.

El riesgo de tener un hijo enfermo (que ha heredado los dos genes anormales y se llama homocigoto) es del 25%.  Si éste tiene  descendencia puede ocurrir lo que muestra el dibujo B.

Es decir, que si su pareja es sana, todos sus hijos, serán portadores asintomáticos.

Si un paciente homocigoto tiene hijos con un individuo portador asintomático, ocurrirá que la mitad de sus hijos estarán enfermos y la otra mitad serán portadores asintomáticos de la enfermedad, según el esquema siguiente:

Las enfermedades neuromusculares que se transmiten con carácter autosómico recesivo son las siguientes:

- Atrofia Muscular Espinal Infantil Maligna (Werdnig-Hoffmann)
- Atrofia Muscular Espinal Benigna Infantil, o Juvenil   (Kugelberg - Welander)
- Parálisis Bulbar Progresiva Juvenil (Fazio-Londe)
- Neuropatías Sensitivo-Motoras Hereditarias (NSMH)
- Síndrome Escapuloperoneal
- Distrofia Ocular
- Miotonía Congénita (Becker)
- Condrodistrofia Miotónica
- Miopatía del «Core» Central
- Miopatía Nemalínica
- Miopatia Centronuclear
- Miopatia Miotubular
- Miopatía «Multicore»
- Déficit de Fósfórilasa Muscular
- Déficit de Enzima Desramificante
- Déficit de Enzima Ramificante
- Déficit de Fósfofructoquinasa
- Miopatías mitocondriales

Herencia autosómica dominante

Las enfermedades musculares que tienen este patrón de herencia afectan por igual a varones y a mujeres. El gen anormal está en un cromosoma de los llamados autosomas  y en este caso su «efecto negativo» no se compensa por el gen normal correspondiente que es incapaz de impedir que la enfermedad se manifieste. En este tipo de miopatías, cualquier individuo que posea el gen manifiesta los síntomas  de la enfermedad. Las dos situaciones que pueden presentarse en caso de unión entre un individuo afectado y un individuo sano son las que nos muestra el dibujo:

La mitad de los hijos de esta pareja será sana y la otra mitad tendrá la enfermedad.

Las enfermedades neuromusculares que se transmiten con carácter autosómico dominante son las siguientes:

- Neuropatías Sensitivo-Motoras Hereditarias (NSMH)
- Neuropatía Hereditaria con susceptibilidad a las Parálisis por Presión
- Atrofia Muscular Espinal Infantil Benigna (rara)
- Distrofia Facioescapulolitimeral
- Síndrome Escapuloperoneal
- Distrofia Ocular
- Distrofia Oculofaríngea
- Distrofia Distal Tardía Hereditaria (Welander)
- Distrofia Miotónica
- Miotonía Congénita (Thomsen)
- Miopatía del «Core» Central
- Miopatía Nemalínica
- Miopatía Centronuclear
- Miopatía Miotubular
- Miopatía «Multicore»
- Parálisis Periódicas
- Déficit de Fosforilasa Muscular
- Miopatías Nútocondriales
- Hiperternúa Maligna

Las mutaciones nuevas

Además de las circunstancias señaladas anteriormente, puede ocurrir que la lesión del gen aparezca accidentalmente y de como resultado un individuo enfermo que se denomina caso esporádico.

En la actualidad se desconocen los factores que provocan la aparición de mutaciones nuevas. Una vez que se ha dado una mutación de este tipo, la enfermedad se transmite como se ha comentado anteriormente. La existencia de casos esporádicos es muy frecuente tanto en la Distrofia Muscular de Duchenne como en la Distrofia Muscular de Becker.

Dra.Montserrat Baiget i Bastús