Polineuropatías

Los síntomas de una neuropatía pueden ser sensitivos, motores o autonómicos. Para que un estímulo alcance el nivel cognitivo es preciso que se produzca una excitación supra-humbral de las unidades sensitivas por un estímulo natural. Cuando hay una pérdida de unidades sensitivas, un estímulo adecuado habitual es incapaz de generar la respuesta sensitiva correcta y se produce un fenómeno negativo (hipoestesia, hipoalgesia). Por el contrario, en estas circunstancias también se generan fenómenos sensitivos positivos en ausencia de estímulo (parestesias, dolor espontáneo) o puede existir una respuesta exagerada o anómala frente a estímulos normales (hiperalgesia, disestesia).

En la vertiente motora los fenómenos negativos son la parálisis y/o paresia muscular producidos por un bloqueo en la conducción motora o por una pérdida de axones motores en el nervio periférico (en este caso hay una atrofia muscular en el músculo parético). Por el contrario, en un músculo parcialmente denervado se pueden producir fenómenos positivos (fasciculaciones, mioquimias, calambres musculares).

Clasificación clínica de las Neuropatías

Desde el punto de vista clínico las neuropatías se pueden clasificar según su forma de presentación y distribución. Conviene hacer esta distinción ya que cierto tipo de patologías, alguna de ellas graves pero con tratamiento, tienen predilección por determinadas formas de presentación.

Formas de Inicio Brusco y Asimétrico

Se trata de pacientes que de repente notan una hipoestesia o anestesia, acompañada de dolor, de una región determinada (mediano, cubital, radial o peroneo); suele asociarse a una parálisis de los músculos dependientes del nervio afectado. Puede darse, por ejemplo, la afectación de un peroneo y un radial simultáneamente o de un nervio y, transcurridas unas horas, de otro. Este tipo de instauración es característico de las lesiones focales del nervio por compresión o isquemia como en la panarteritis nodosa (PAN), artritis reumatoide o síndrome de Churg-Strauss. En los pacientes con PAN ocasionalmente pueden presentar lesiones cutáneas de l tipo púrpura vasculítica. En nuestra experiencia esa asociación suele corresponder a pacientes con serología positiva para la hepatitis C y crioglobulinemia mixta.

La sarcoidosis suele afectar fundamentalmente al nervio facial o al espinal, aunque también puede dar lugar a una multineuritis, polineuritis o polirradiculitis. En estos casos el examen de la piel detectando lesiones sarcoidoticas puede ser útil para el diagnóstico,

La neuralgia amiotrófica (Parsonage-Turner)  se suelen afectar los músculos proximales del hombro, en el cual en los días precedentes a la parálisis el paciente experimenta un dolor en la zona muy severo. El diagnóstico diferencial debe hacerse con un herpes zoster o una neuropatía motora con parálisis y sensibilidad a la presión, en su forma de afectación plexular.

La diabetes como es sabido puede afectar de múltiples maneras al sistema nervioso periférico. Entre las formas de inicio agudo y asimétrico destaca la plexopatía lumbar y la neuropatía trocular. Dichas situaciones suelen producirse en pacientes diabéticos que no están tomando insulina.

La neuropatía troncular  es una complicación de la diabetes poco conocida y que ocasiona dificultades diagnósticas si no se la conoce. Hemos tenido la ocasión de tratar a un paciente que llevaba un año con intensos dolores lancinantes en hemiabdomen que se iniciaron de forma brusca (recordaba perfectamente el dia en que se inició la clínica). Al mismo tiempo su esposa notó que tenía el hemiabdomen abultado

En otras ocasiones el déficit motor afecta una zona más limitada de la musculatura abdominal, dando la apariencia de una hernia de la pared.

Acompañando al déficit motor y al dolor, hay un trastorno sensitivo que sigue el trayecto de los nervios intercostales afectados pero que suele respetar la zona paravertebral. El diagnóstico diferencial debe establecerse con la sarcoidosis y también con la enfermedad de Lyme, aunque en ésta suelen afectarse generalmente el nivel D12.

Formas de Inicio Agudo y Simétrico

En este caso los pacientes notan parestesias en ambas manos o pies que se instauran en horas, y se acompañan de pérdida de fuerza en la parte distal o proximal de las extremidades, que puede ser posterior o anterior a la presentación de las parestesias. Los reflejos musculares profundos desaparecen a medida que la enfermedad progresa. Esta forma de presentación es típica de las denominadas polirradiculoneuritis inflamatorias o síndrome de Guillain-Barré. Existen otros procesos que pueden dar lugar a una polirradiculoneuropatía: se trata de  procesos infecciosos como la mononucleosis, la brucelosis, la borreliosis o la infección por HIV Alteraciones hidroelectrolíticas como una hipopotasemia o hipofosforemia pueden simular cuadros similares.

Formas Predominantemente Sensitivas

El inicio suele ser insidioso y referido por el paciente como una sensación urente en los pies, adormecimiento que progresa lentamente (semanas o meses) y de abajo hacia arriba (de los pies hacia las rodillas y de las manos hacia los  codos). En el examen suele hallarse una hipoestesia tanto para la sensibilidad superficial (dolor y temperatura) como profunda (artrocinética y vibratoria) y en la típica distribución en guantes y calcetines. Los reflejos musculares profundos suelen estar abolidos, inicialmente los aquíleos para progresivamente establecerse, si la enfermedad avanza, una arreflexia universal. Las entidades etiológicas para este grupo de neuropatías son numerosas

En la mayoría de procesos existe un componente motor, generalmente evidenciado por una debilidad de los músculos de la celda anteroexterna de las piernas. La combinación de síntomas motores y sensitivos en una neuropatía de distribución simétrica y distal se denomina polineuropatía mixta. En nuestro medio la causa más frecuente de polineuropatía es la diabetes, mientras en todo el mundo, la lepra. Sin embargo siempre debe tenerse en cuenta en nuestro medio a la neuropatía asociada al HIV o su tratamiento, la asociada a déficits vitamínicos en pacientes enólicos o malnutridos, la asociada a las neoplasias y gammapatías monoclonales.

Formas con Trastorno Disautonómicos

Cuando se afectan las fibras simpáticas o parasimpáticas se producen una serie de trastornos que el paciente refiere al médico como visión borrosa (a causa de la falta de acomodación), sequedad de boca (por mala inervación glandular), mareos, lipotimias o síncopes por ausencia de respuesta refleja vasomotora durante el paso de sedestación al ortostatismo, diarreas por denervación intestinal o zonas de la piel hiper o hipohidróticas (por alteración de la inervación simpática de las glándulas sudoríparas) o impotencia coenundi. En general este tipo de alteraciones suelen asociarse a una polineuropatía bien establecida (por ejemplo, la impotencia en los varones diabéticos), pero pueden ser el síntoma principal. Los trastornos disautonómicos suelen predominar en algunas formas del síndrome de Guillain-Barré, en la porfiria aguda intermitente, en la enfermedad de Riley-Day, en la hipotensión ortostática idiopática con o sin afectación del sistema nervioso central (síndrome de Shy-Drager) y en el síndrome de Sjögren, donde es frecuente hallar una pupila de Adie.

Polineuropatías Hereditarias

Comentar ahora el diagnóstico diferencial de las distintas neuropatías hereditaria, comúnmente denominadas enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, excedería en mucho de la capacidad de espacio disponible. En la década de 1970 estaba establecido que aproximadamente un 50% de las neuropatías que se presentaban en la consulta quedaban sin diagnóstico: eran las  formas idiopáticas. Con posterioridad se hizo patente que con un exhaustivo historial clínico sobre los antecedentes familiares (presencia de pies cavos, trastornos de la marcha, alteraciones esqueléticas) se detectaban alteraciones en muchos de dichos casos. Si añadíamos un estudio clínico/electromiográfico de los familiares (padres y/o hermanos) teóricamente sanos, el porcentaje de polineuropatías sin diagnosticar se reducía del 50% al 13%. La variabilidad clínica de la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth puede abarcar desde un individuo aparentemente asintomático hasta una persona en silla de ruedas en una misma familia.

Comúnmente la enfermedad se manifiesta con una debilidad progresiva de inicio en los pies, los cuales debido a la debilidad de los grupos extensores en relación a los flexores durante el crecimiento, adoptan la forma de pie cavo. Sin embargo la presencia de pie cavo no es patognomónica de neuropatía hereditaria.

En otras ocasiones la clínica no se corresponde a las descripciones clásicas. Hace unos meses consultó un paciente de 41 años por adormecimiento en calcetín de la pierna izquierda. El examen demostró una hipoestesia superficial en calcetines en ambas piernas y ausencia de vibratoria en los dedos de los pies. Los reflejos estaban conservados excepto aquileos. La fuerza muscular estaba preservada En el estudio electromiográfico se conservaban los potenciales sensitivos (surales de 13 m voltios, 58 m/s) y había un enlentecimiento de las VCM del nervio CPE izquierdo (39 m/s, 5 mV amplitud), mientras estaban conservados en la otra (CPE derecho 45 m/s, 6,8 mV de amplitud). Mediano y cubital tanto motor como sensitivo normales (VCM: 59 y 69 m/s respectivamente). Para sorpresa general el estudio genético demostró una duplicación 17p11.2-12.

Al hablar de neuropatías hereditarias se entiende que hablamos de las neuropatías del tipo Charcot-Marie-Tooth cuya clasificación se ha expuesto en la tabla 3. Sin embargo existen otras enfermedades hereditarias que tanto pueden ocasionar neuropatía de predominio motor como sensitivo que son transmisibles por herencia.

Exámenes Complementarios a Realizar ante el Diagnóstico Clínico de una Polineuropatía

El examen electromiográfico es fundamental ya que podremos evidenciar asimetrías clínicamente poco aparentes y por tanto detectar una vasculitis sistémica. También se podrá tipificar el tipo de polineuropatía (predominantemente desmielinizante, axonal o de carácter sensitivo) y con ello establecer mejor las posibles etiologías. El estudio electromiográfico de los familiares de un paciente con una polineuropatía de origen incierto puede ayudar a detectar una neuropatía hereditaria. Los análisis que pueden ayudar a elucidar la etiología de una polineuropatía son: glucemia y curva de glucemia, proteinograma para detectar la existencia de bandas monoclonales (mieloma, macroglobulinemia o linfoma), ionograma (hiperparatiroidismo), función  hepática y anticuerpos antimitocondriales (cirrosis biliar primaria), gammaGT (para, en el contexto clínico, apoyar la hipótesis de enolismo), anticuerpos antinucleares y ANCA, crioglo bulinas y serología de la hepatitis B o C, para las vasculitis sistémicas, concentraciones  de vitamina B12 y ácido fólico para estados carenciales, TSH (hipotiroidismo), lipidograma para descartar déficit de alfa (Tangier) o beta lipoproteinemias (Bassen-Kornzweig), y determinación de anticuerpos anti-Hu, ya que marcan la asociación con un carcinoma bronquial (http://www.scn.es/diag/diag.html#1). Sin embargo, la negatividad de los anticuerpos no descarta la neoplasia y es necesario llevar a cabo una broncoscopia  y localizar la neoplasia (mama, ovario, útero y linfoma de Hodgkin) utilizando todos los medios disponibles. Cabe  señalar que la polineuropatía puede preceder al descubrimiento del cáncer entre 0,75 y 46 meses.

La biopsia de nervio (en general se analiza el nervio sural) es fundamental para el diagnóstico de una vasculitis sistémica y es importante que el electromiografista señale el  nervio  más afecto para la biopsia, ya que el rendimiento del examen aumenta. Además la biopsia de nervio es útil para identificar acúmulos anómalos como el amiloide, depósitos de inmunoglobulinas o detectar disposiciones anómalas de la mielina y caracterizar el tipo de población axonal más dañada.

Recientemente los estudios moleculares del DNA en sangre periférica son de utilización prácticamente rutinaria y pueden establecer el diagnóstico de una neuropatía hereditaria incluso en ausencia de estudio familiar

Tratamiento de las Polineuropatías

Desde el punto de vista sintomático, las molestias (parestesias, disestesias dolorosas, calambres), a veces muy  intensas y que impiden el sueño, suelen mejorar con pequeñas dosis (200-400 mg) de carbamazepina por la noche, clonazepam a dosis de 0,5 o 1 mg por la noche o amitriptilina (25-50 mg/noche), aunque los pacientes con trastornos disautonómicos, gente de edad avanzada o con síndrome prostático, los  efectos anticolinérgicos del fármaco suelen limitar su eficacia. El antiepilético gabapen tina, molécula de incorporación relativamente reciente, también se muestra eficaz para el dolor neuropático. El tratamiento rehabilitador es importante para prevenir retracciones tendinosas o anquilosis articulares. En el caso de un pie caído (por ejemplo por una parálisis de ciático poplíteo externo) una férula antiequino (tipo Rancho) no sólo prevendrá  la retracción aquílea sino que mejorará la deambulación del paciente, ya que al andar no tropezará al enganchársele la punta del pie en cualquier irregularidad del terreno.

En relación al tratamiento específico haré referencia, por motivos de espacio y prevalencia en nuestro medio, al tratamiento de la polineuropatía enólica y diabética. En el caso de la enólica, los complejos polivitamínicos (fundamentalmente del complejo B) son útiles siempre y cuando se suprima del todo la ingesta enólica. En la polineuropatía diabética el único medio para prevenir o enlentecer la progresión de la polineuropatía es un control estricto de la glucemia. En un estudio (Diabetes Control and Complications Trial Research) sobre 1441 diabéticos seguidos durante años se estableció que el grupo tratado convencionalmente con insulina desarrollaba una polineuropatía en el 10% de los casos, frente al 3% de los tratados con insulina y control estricto de la glucemia.

Dr. Jaume Coll i Cantí
Gabinete de Patologia Neuromuscular del Servicio de Neurología.
Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. Badalona (Barcelona)