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| Ejercicios
de Rehabilitación
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Están basados en una publicación
editada por ASEM, y traducida de un cuaderno publicad por la
asociación: Muscular Dystrophy Group of Great Britain and Northern Ireland.
Estos ejercicios no deben
suplir si el Especialista ha establecido algún programa de rehabilitación,
sino que deben complementarlo.
¿Cuándo empezar?
Se debe empezar a realizarlos mientras el niño camina todavía, aunque
parezca que no lo necesita.
¿Con qué frecuencia?
Lo ideal sería todos los días, después de un baño bien caliente, pero
claro, no todos tenemos tiempo, o a veces ganas, por lo que lo suyo sería
plantearse una rutina de 3 ó 4 días a la semana, preferiblemente siempre a
la misma hora. Para hacerlo más agradable también podemos utilizar un
aceite de masaje, o simplemente de Oliva, o Girasol, pero huyendo de los
refinados. Un ambiente relajado, y aunque el niño proteste hay que intentar hacerle comprender
que estos ejercicios son para reducirle, en la medida de lo posible, las molestias,
que tarde o temprano se producirán, lo ideal sería utilizar una camilla, más que nada por comodidad nuestra, pero una colchoneta
en el suelo servirá. Cada ejercicio debe realizarse unas diez
veces.
¿Por qué realizarlos?
Cuando un músculo no se utiliza o se debilita, tiende a acortarse, lo mismo
que los ligamentos y los tendones, resultando que las articulaciones se
vuelven rígidas, ocasionando deformidades o contracturas,
sobre todo en
tobillos, rodillas, caderas, muñecas y codos, cuando el niño todavía camine no
se apreciarán mucho, y donde primero se producirán será en los
tobillos-talones, pero después resultarán afectadas todas las
articulaciones.
¿Qué conseguiremos?
No será fácil que mantengamos con el ejercicio mucho más tiempo la
deambulación, (sobre todo en la forma de Duchenne), pero evitaremos muchas molestias
y dolores al niño, por la descalcificación de los huesos que producirán esas contracturas, y
si un día se encuentra una cura, sería
mucho más sencillo recuperar una articulación que no estuviese excesivamente rígida.
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El papel que el ejercicio desarrolla en la distrofia todavía
no está muy claro.
Se ha demostrado que el ejercicio, en las primeras etapas de la enfermedad, puede
ser beneficioso,
pero todavía no se sabe cuanto
dura ese beneficio o si verdaderamente lleva a una mejoría funcional. Igualmente,
no hay ninguna evidencia de que el músculo pueda resultar dañado por el ejercicio
por lo que es aconsejable que se ejercite Ud. todo lo que pueda sin llegar a la fatiga. La
inactividad produce, y se ha demostrado, pérdida de tono muscular en los músculos
normales. Por lo que es esencial que alguien con musculatura débil, evite quedarse en la cama y si ello no fuera posible, que
intente hacer ejercicio en la cama.
Todos los pacientes
con problemas musculares tienden a tener retracciones en las articulaciones. Las
retracciones llevan a unas malas posturas que no permiten a los músculos trabajar
de forma adecuada. En los miembros inferiores es muy importante poner especial cuidado
en mantener todos los
movimientos de cadera, rodillas y tobillo, para evitar deformidades.
También en los
miembros superiores es importante mantener todos los movimientos de las articulaciones
de los hombros, especialmente si la musculatura no es lo suficientemente fuerte como para levantar los brazos por encima de la cabeza.
Los ejercicios
pueden ser activos usando tus propios músculos para que todas las articulaciones
hagan toda su gama de movimientos o pasivos usando el peso de tu propio cuerpo para
estirar los ligamentos alrededor de las articulaciones, pidiendo a otra persona que te ayude a realizar las movilizaciones.
Es muy importante que tanto tú como
la persona que te ayuda, esteis seguros de que lo que hacéis es la forma
segura
y efectiva de hacerlo. Si hay alguna duda, pide consejo a tu centro de rehabilitación.
Los
métodos explicados a continuación son sólo unas líneas generales.
Si sabes otros métodos más fáciles de conseguir el mismo resultado, úsalos, pero
asegúrate de no haber desarrollado un "truco" para evitar
estirarte perfectamente.
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| Echarte estirado sobre tu estómago |
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Esto
ayudará a estirar las articulaciones de la cadera, puede hacerse en la
cama antes de dormir, o en el suelo. Te estirarás mejor si te pones una
almohada debajo de los muslos. Si te resultara incómodo permanecer en
esta posición, suele ayudar el dejar los pies colgando fuera de la
cama. Una persona puede ayudar a estirarte mejor, empujando suavemente
el pompis hacia abajo (ver figura l).
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a) Con las rodillas flexionadas, gíralas juntas de
lado a lado, esto te ayudará a mantener el tronco ágil.
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Este
ejercicio puede facilitarse, levantando los brazos por encima
de la cabeza y balanceándolos en sentido opuesto a las rodillas
(ver figura 2)
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b)
Otra forma de estirar la cadera es permanecer echado con una
pierna flexionada y dejar la otra colgar estirada fuera de la
cama. Estírate 5 minutos con cada pierna. La otra pierna permanece flexionada para
alisar tu columna y evitar estirones en la baja espalda (ver
figura 3).
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| Sentado con las piernas estiradas |
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Pon
los pies planos contra la pared y empuja las rodillas hacia abajo
para estirar la parte posterior de la rodilla y el tendón de Aquiles.
O coge el pie
con una mano y empuja la rodilla con la otra para conseguir el mismo efecto (ver figura 4 y 5)
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La forma más fácil y más efectiva para estirar
el tendón de Aquiles, es usar el propio peso de tu cuerpo. Colócate
en el peldaño inferior de una escalera asegúrate de
que tienes algo donde cogerte y ayudarte a mantener el
equilibrio. Despacio, tírate hacia atrás hasta que sólo te apoyes con
medio pie y deja que tu propio peso estire el tendón. O a una distancia
de unos 60 cm. de la pared, pon las palmas de las manos en la
pared, mantén las rodillas estiradas y los talones en el suelo,
inclínate despacio hacia adelante. Deberías sentir como se estiran
las pantorrillas y el tendón de Aquiles (ver figuras 6 y 7)
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De pie, a tu lado, debería coger tu talón y dejar
que la planta del pie se apoye en su antebrazo. Con la otra mano
mantiene tu rodilla estirada firmemente, con suavidad, inclina hacia delante
usando el antebrazo y el peso del cuerpo para
estirar el tendón de Aquiles (ver figura 8).
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El ejercicio debería formar parte de tu rutina diaria si quieres que
sea efectivo. Proponte 20 min. al día y elige por lo menos un
ejercicio para estirar cada articulación bien. Puedes cambiar de
ejercicios para evitar la monotonía o dependiendo de la ayuda que
tengas en ese momento.
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A pesar de que no te pasa nada en los pulmones, la distrofia muscular afecta a los músculos respiratorios igual que a los demás miembros.
Esto afecta a tu capacidad de respirar hondo y usar toda la capacidad pulmonar además de tu
capacidad para toser y limpiar de secreciones y flemas tus pulmones. Cualquier
acumulación de secreciones puede
desarrollar una infección. Por lo que es muy importante que sepas cómo
preveer la infección, y si ésta ocurre, cómo llevarla.
Es de sentido común,
que si tienen los músculos respiratorios débiles, no debes fumar.
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Échate
de espaldas con dos almohadas para apoyar el cuello y la
cabeza. Coloca las manos a la altura de las costillas inferiores y respira profunda y lentamente.
Deberías notar como se hincha el
pecho al inspirar y como baja al expirar. Repite, colocando una mano sobre
el estómago, igualmente deberías sentir como se hincha y deshincha
al respirar. Los movimientos deben producirse en la parte baja del pecho;
si la mayoría de los movimientos están en la pared superior y tus hombros
se levantan cuando respiras, pide ayuda a alguien para hacer los ejercicios. Tu ayudante debe
sentarse mirando hacia ti, colocar su manos sobre tus costillas inferiores y aplicar una presión
ligera pero firme. Suspira tranquila y profundamente, intentando llenar
los pulmones bajo sus manos. Mientras expiras, él debe ayudarte oprimiendo
ligeramente el pecho. Vuelve a inspirar despacio otra vez intentando llenar
hasta el fondo tus pulmones. Repite esta operación 5-6 veces
y luego descansa. Si respiras profundamente demasiadas veces
puedes marcarte un poco. Si ello pasa, relájate y respira
superficialmente y despacio. (ver figuras 9 y 10)
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Algunas personas tienen problemas para desplazar las secreciones de la
parte baja de los pulmones hasta el punto donde pueden ser
espectoradas.
La
forma más fácil de remediar esto es usar la gravedad. Echado sobre tu estómago,
con dos almohadas bajo las caderas, de manera que tu pecho quede a 45º. Relájate y respira profundamente,
permanece así, durante 10-20 min. También puede hacerse de medio
lado, alternando de lado (ver figuras 11 y 12). Puede que el mero
hecho de permanecer así, te haga espectorar, si no es así debes pedir ayuda a alguien que te ayude a toser.
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Esta debería hacerse después de la postura de drenaje para acabar de
limpiar todas las secreciones.
Tu
ayudante debe
poner las manos sobre las costillas inferiores, presionando suavemente
mientras tu inspiras.
Tose,
y mientras tu toses, tu ayudante debe darte un corto pero agudo apretón para
ayudarte a sacar todo el aire de los pulmones.
Continúa
hasta que tus pulmones y garganta estén limpios. Si te cansas antes, descansa
un rato y vuelve a empezar.
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